

Hoy es un gran día. Tengo que estudiar y soportar durante dos días más el agobio de las cuatro paredes de mi habitación. Tengo que aguantar la presión que me invade el pecho y me pide que por favor me relaje. Pero hay cosas que uno/a no controla de forma voluntaria. A veces no me queda otra que tirar de mi bote de valerianas, aunque si mi cuerpo quiere estar nervioso, de nada sirven. La cabeza, nuestros sentimientos, a veces nos traicionan. Pero aún así, en medio del caos nervioso que me invade, soy feliz, siento que hoy es un gran día y que no debo desaprovecharlo. Será un gran día entre hojas de apuntes, pero un gran día al fin y al cabo. ¿Quién ha dicho que para tener un día maravilloso hay que salir de fiesta? ¿Quién ha dicho que porque no tenga dinero para hacer un mini viaje tengo que amargarme? Siempre, en medio de este aburrimiento, habrá algo que haga que levante la cabeza, mire al cielo y diga simplemente: “estoy viva, y tengo que vivir”. No se trata de levantarse de la cama y pensar: dios…otro día igual…” Se trata de ser positiva/o. Pero no os engañéis. No es el lema de mi vida. De hecho, soy más bien una persona negativa. Pero hasta de eso se saca partido.
Y entonces te das cuenta que la vida no es ni más ni menos que una oportunidad llena de oportunidades. Algunas de esas oportunidades pesan más que otras. Incluso existen oportunidades que lo son TODO. Rechazarlas luego hace que pensemos en lo tontos que fuimos al dejarlas escapar. Y entonces esa oportunidad se convierte en arrepentimiento.
Luego te encuentras en este camino de la vida gente que aunque se haya estancado, siempre tiene una sonrisa que regalar. Personas que en su afán por superarse se han visto cercadas por un muro ficticio que les impide progresar. Y aún así son felices. Se han acostumbrado tanto a su día a día, que no conciben un cambio rotundo que les aporte nuevas oportunidades. A veces creemos que somos las personas más valientes del mundo y que podemos con lo que sea, pero somos vulnerables. Tenemos sentimientos, tenemos esa cabecita loca que nos impide pensar con frialdad para coger “el toro por los cuernos”.
Ocurre así que en vez de ser los toreros de nuestra vida, terminamos siendo el toro agarrado por los cuernos. Ni más ni menos que agarrados por nosotros mismos. Porque hay oportunidades que se pierden pero se pueden retomar, y hay otras para las que la vida sólo puso un tren. O lo tomas o lo dejas.
Y ahora vamos a los supuestos:
Supongamos que somos bailarines.
Supongamos que lo que más nos gustaría es dedicarnos al ballet.
Supongamos que estamos en una academia de baile que se nos ha quedado minúscula porque somos los mejores.
Supongamos que como el resto de gente que acude a nuestra academia no llega a nuestro nivel, nos estancamos y no aprendemos nada nuevo.
Supongamos que vamos a un festival de ballet en Italia y una de las personas más importantes dentro del mundo del ballet cubano se fija en nosotros.
Supongamos que esa persona se pone en contacto con nuestros profesores para proponernos que nos vayamos a estudiar allí.
Supongamos que tenemos catorce años.
Y ahora supongamos que no es un supuesto. Que es la realidad. De hecho, es la realidad.
Por eso, y aunque hoy está nublado, es un gran día. Un gran día para la toma de decisiones. Porque el sol, aunque sea a ratitos, se hace un hueco y nos deja ver las cosas con mayor claridad.
Cloe, no dejes escapar el tren de tus sueños. Que mientras, yo seguiré con mis nervios, mis apuntes y mi bote de valerianas ^^.
Y el resto del mundo seguiremos viviendo, tratando de ser felices. Tratando de que se nos haga corta la espera de nuestro tren.
Yo creo que tener un día maravilloso depende simplemente de cada persona y de la forma en que se enfrenta a él. No todas las personas somos iguales y por lo tanto el concepto de “día maravilloso” es distinto para cada una. Evidentemente si te levantas cada día pensando “Dios, otro día igual…” mal vamos. Pero cada día es diferente. Aunque no salgas de casa, ningún día es igual al anterior. Una simple llamada de teléfono, un email, que el último capítulo de tu serie favorita ya esté en la red o cualquier detalle sin importancia puede hacer de tu día rutinario un día genial.
Y oportunidades…hay millones. Unas más buenas que otras sí, pero es muy difícil diferenciarlas. Sin embargo, si las dejas pasar siempre tendrás la duda de “y si…”
O a veces ni si quiera es necesario que pase nada especial para que sea un día maravilloso. De hecho, lo más maravilloso que me pasó ayer fue levantarme con ganas de escribir esto y tratar de transmitir a la gente que el optimismo de cada día es el único que puede hacer de nuestro día, un día feliz. No se trata de buscar el significado literal del “día maravilloso”. Se trata de aprender a ver las cosas de forma distinta.
Habrá días en los que nada especial ocurra y habrá días en los que aparecerán nuevas oportunidades. Y en ambos casos lo principal es ser feliz.
Este texto se lo he dedicado a una persona que le ocurre precisamente eso. Pasan muchos días en su vida sin que ocurra nada especial: va al instituto, hace sus deberes, va a sus clases de baile, cena y se acuesta. Y a pesar de esta rutina, disfruta cada día con lo que hace. Su cara siempre será de satisfacción. Es por ese optimismo con que Cloe se toma las cosas (y por otras muxas cosas como su dedicación y esfuerzo), por el que la vida le recompensa y le ofrece una oportunidad única. Y aunque nunca hubiera aparecido esa oportunidad en su vida, Cloe seguiría siendo completamente feliz. Porque para ella, todos los días son maravillosos. Es curioso saber que la actitud de una niña de catorce años puede hacernos reflexionar y aprender a los que somos un poco más mayores cosas como esta.
Y es que no hay nada más maravilloso en la vida que vivir todo el tiempo que sea posible con una sonrisa dibujada en la cara.
Es curioso q con lo negativa que tiendo a ser siempre, me de x escribir estas cosas, jajajaj
Ale, saludillos!!!
Ayer intenté escribirte y no hubo manera, así que ahí va el segundo intento.
Primero decir que me alegro que escribas algo tan optimista. Porque sí que es cierto que aparentas ser alguien mas negativa, aunque yo sé que en el fondo no lo eres y este texto es prueba de ello.
Y segundo, yo estoy de acuerdo también en las pequeñas cosas que hacen que un día sea increíble. A mi mas de una vez una sonrisa, una mirada o un abrazo me han alegrado el día. Es lo mejor que puede pasarte, de hecho, porque las cosas excesivamente buenas no suelen existir. Sólo existen esos pequeños momentos que hacen que tenga todo sentido.
Un besín!
Me encanta lo que has escrito, muy filosófico y positivo, como te han dicho. Para mí las personas que saben ver esas cosas pequeñas son las que realmente saben vivir
porque la vida tiene sus trucos y una vez que das con ello, realmente todo se reduce a cosas muy simples. Las cosas son más difíciles si uno quiere, pero siempre pueden ser más fáciles si queremos. Vivir el día a día, improvisar y valorar cada momento, no hay más, pero es suficiente
Besillos!
Vivan las pequeñas cosas. Son lo que realmente le da su vidilla a la vida misma ^^
Me encanta tu optimismo, se aprecia mucho en una persona que a simple vista parece una cabezona-negativa-que-te-cagas xD Pero mira, este arrebato de optimismo es prueba de que las cosas van bien. Y mejor que van a ir. Se lo he prometido ya a Lara y a Elena y ahora te lo prometo a ti: los meses que quedan de 3º van a ser ALUCINANTES
Un beso enorrrme!